Vivir en una casa propia y reformada a nuestro propio gusto, para que fuera exactamente aquello que necesitamos, es el sueño de cualquier persona a la que le apasione su hogar.

En el caso de esta obra de reforma, el punto de partida era un piso de 1965 lleno de luz, con una orientación fabulosa y en un céntrico barrio de Madrid. Que la vivienda estuviera en su estado original era lo de menos, porque desde el principio se supo que iba a ser una reforma integral.

salón terminado, Paula Duarte Interiores

La distribución original de la vivienda (de 165 metros cuadrados) estaba muy desfasada para el modo de vida de una familia joven con niñlos pequeños y adolescentes. La cocina se dividía en tres espacios; dormitorio de servicio, baño de servicio y cocina office. Había un salón separado de un amplio comedor y sin embargo los restantes tres dormitorios eran bastante pequeños.

Distribución original, Paula Duarte Interiores

Las necesidades de los propietarios pasaban por crear tres grandes dormitorios, uno de ellos tipo suite e integrar toda la zona común familiar en un solo espacio (cocina-comedor-estar). En el caso de esta familia en concreto, un adolescente necesitaba un espacio más amplio en el que estudiar, dormir y recibir amigos, por lo que la premisa de conseguir ese espacio era, junto con la de integrar las zonas comunes, la más importante.

Nueva distribución, Paula Duarte Interiores

Con la nueva distribución quedaron tan solo tres dormitorios de medidas generosas; uno de ellos una suite con zona de vestidor y baño incorporado, un gran dormitorio para el hijo adolescente, dándole algunos metros de la terraza y un tercer dormitorio (el que anteriormente era el dormitorio principal) y que comparte con el otro un baño abierto al pasillo. La zona común, como se puede ver en el plano de estado reformado, está completamente abierta, pero cuenta con el plus que la cocina queda oculta visualmente hasta que no se penetra en el interior de la casa.

El antes y el después del salón, Paula Duarte Interiores

Al derribar tabiques la luz inundó todo el espacio.

La luz inunda la casa, Paula Duarte Interiores

 

Pese a ser una reforma global, en el que se actualizaron instalaciones, se derribaron tabiques y falsos techos y se cambiaron ventanas, el proceso duró tan solo 9 semanas. Todo un record teniendo en cuanta la calidad de los trabajos realizados y la cantidad de oficios (electricistas, fontaneros, aire acondicionado, carpinteros) que hubo que coordinar.

El salón ha tomado forma, Paula Duarte Interiores

La vista desde la cocina hacia la fachada de la casa está ahora totalmente abierta. Mientras cocinas puedes ver el horizonte infinito, las nubes y mucho mucho cielo… Los acabados finales buscaban capturar esa luz de la que hablabamos. Los suelos de madera de roble maciza son una auténtica joya, así como la carpintería de toda la casa, con puertas lacadas en blanco y dos frentes de armario diseñados a medida para el espacio en madera de pino vista a modo de puertas “de granero”.

Cocina totalmente abierta, Paula Duarte Interiores

La cocina ha quedado completamente abierta. Integrada en la zona familiar común pero sin desentonar con el resto de la decoración, se distribuye en forma de “U” con una enorme península de 90 cmts. de ancho en la que poder comer o charlar con amigos.

Salón con mesa de grandes dimensiones, Paula Duarte Interiores

El comedor ocupa el espacio del antiguo aseo de servicio y con la librería al fondo y las lámparas de origami son otro foco de atención importante en el salón.

Esta reforma muestra como realmente podemos dar la vuelta completamente a una distribución obsoleta sin sufrir los problemas de una reforma tan cmpleta al contar con un equipo profesional y un buen proyecto de base.

 

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